Miami Open: la particular historia de un torneo que se soñó en una camioneta en los 60

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La historia del Miami Open es, sin dudas, una de las más particulares que se registran en el circuito de tenis profesional. Lejos de tener unos inicios convencionales, uno de los eventos más importantes que tiene el deporte y que reúne a los mejores jugadores del mundo nació como idea hace seis décadas en una camioneta que recorría Estados Unidos.

Los artífices de esta locura fueron seis de los tenistas más destacados que tuvo el planeta hace 60 años: Jack Kramer, Frank Sedgman, Ricardo “Pancho” González, Francisco “Pancho” Segura y Butch Buchholz. Pero ¿Qué hacían estos jugadores recorriendo uno de los países más extensos del mundo en un simple transporte hogareño? La respuesta es muy simple: los “Ocho Guapos”.

Ese nombre tan particular era el que tenía este grupo de tenistas, junto a varios integrantes más, que competían en el “World Championship Tennis” de Lamar Hunt, introducido en 1968 y que fuera el primer gran circuito profesional de este deporte a fines de los años 60. En ese contexto, Buchholz se despegó del grupo tras su retiro en 1970 y comenzó a idear aquél sueño que tuvo con sus camaradas arriba de una camioneta.

Algunas charlas a comienzos de la década de los 80, cuando el ya retirado estadounidense formaba parte de la ATP, empezaron a darle forma a lo que hoy conocemos como Miami Open. Con un sponsor que aportó 1,5 millones de dólares al año durante cinco temporadas y el recinto elegido (Laver’s International Tennis Resort en Delray Beach), el evento tenía todo para comenzar.

Este torneo fue, al principio, llamado “Winter Wimbledon” ya que iba a ser el primer gran torneo del año teniendo en cuenta que, por aquella época, el Abierto de Australia se disputaba en Diciembre. Además, Buchholz contrató Alan Mills (umpire de Wimbledon) como juez principal y al reconocido Ted Tinling, diseñador de moda de tenis, como director de protocolo.

Luego de 20 años alimentando un sueño, Miami daba el puntapié inicial en el circuito (tanto ATP como WTA) en 1985. Pero, lejos del imaginario que se tenía, la primera edición casi fue un fracaso. Tan solo participaron seis de diez Top Ten, teniendo bajas muy importantes como Pat Cash, Andrés Gómez, Jimmy Connors y John McEnroe. Según retrató el sitio “We Are Tennis” en una recapitulación de la historia de este torneo, el ex N°1 en ese momento sinceró su ausencia diciendo: “Es una estupidez organizar este evento en plena temporada cubierta y, además, hace demasiado viento en esta época del año en Florida”.

Aunque parezca extraño, el viento fue un factor fundamental en ese primer torneo de Miami. “Nunca había jugado en tan malas condiciones. Parecía el fin del mundo. Las carpas para la prensa, los árbitros o los recogepelotas fueron arrastradas por el viento. Se podían ver los precintos resquebrajarse y las luces oscilando de izquierda a derecha” le comentó en 1985 Chris Evert a L’Equipe.

Y como si fuera poco, los cabezas de serie fueron cayendo dando lugar a las sorpresas. Las semifinales masculinas fueron disputadas por Scott Davis, Tomas Smid, Jan Gunnarsson y Tim Mayotte mientras que en la femenina había nombres de mayor peso como Martina Navratilova, Chris Evert, Steffi Graf (tenía apenas 16 años) y Carling Bassett. En la final de las chicas, no hubo sorpresa: le definición fue entre las dos mejores jugadoras del mundo en ese entonces. Pero entre los chicos, la situación fue muy diferente.

Lejos de la final soñada (Ivan Lendl y Mats Wilander, quienes eran los dos mejores preclasificados del torneo), la primera definición del Miami Open fue entre dos jugadores que estaban por fuera del Top 30: Scott Davis y Tim Mayotte. Este último, siendo el primer campeón de la historia del torneo y jugando una de las mejores definiciones de la historia: 4-6, 4-6, 6-3, 6-2 y 6-4. Una curiosidad que vivió el ganador fue que, recién en la ceremonia de premiación, se enteró que su padres estaban en la tribuna. “Mi padre salió del estadio cuando yo perdía dos sets a cero para ir a ver el partido a un bar, bastante cerca del estadio. Después de unos tragos, empezó a decirles a todos: ‘¡Miren, ese es mi hijo!'”.

Después de ese inicio turbulento, el Miami Open tuvo varias mudanzas: primero a Boca West y después a Key Biscane, en lo que fue su ubicación por excelencia en sus años dorados entre 1987 y 2018. A partir de 2019, el torneo se juega en Miami Gardens, en el Hard Rock Stadium. Y entre los campeones, se destaca una curiosidad: casi todos, salvo algunas excepciones (Mayotte, Miloslav Mecir, Marcelo Ríos, Nikolay Davydenko, John Isner, Hubert Hurkacz, Agnieszka Radwańska y Johanna Konta) fueron ganadores de torneos de Grand Slam. Una vitrina llena de ganadores de lujo.



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