Furia desnuda y el corazón de Licha

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Tras la eliminación de Joel el pasado lunes, este martes, Gran Hermano incorporó una nueva estrategia para entretener a la audiencia y a los propios participantes.

Si bien Santiago del Moro ya les había anticipado la temática, ellos no sabían cuándo ni cómo iba a suceder. Se trató de “Congelados”, que es uno de los desafíos que ya se implementó en otra casas a lo largo del mundo y que generó furor en redes sociales.

De esta manera, cuando inició la emisión, Del Moro presentó a los tres familiares que estaban designados para entrar.

Se trató del marido de Emmanuel, la mamá de Nico y la pareja de Licha. “Tres familiares de tres grandes participantes, de Emma, de Licha y de Nico van a entrar en unos minutos”, introdujo el conductor. “Vayan a ver, vayan a tocarlos pero ojo con las palabras, ojo con lo que dicen. Ustedes pueden tocarlos y besarlos pero ellos no pueden reaccionar”, les sugirió.

De repente, sonó la alarma y los jugadores debieron quedarse inmóviles. El primero en entrar fue el esposo de Emma. Cuando el joven lo vio se quedó paralizado y con lágrimas en los ojos intentó no moverse. Su marido lo abrazó y le dijo “no te muevas, te amo, reíte, disfrutá. ¿Me dejás ir a ver la casa?”. Cuando pasó por al lado de Furia le preguntó obviamente sin esperar respuesta: “¿Te estabas bañando?” porque Juliana se encontraba completamente desnuda de la cintura para abajo cuando sonó el timbre y ella había salido del baño.

Furia desnuda en el desafío de "Congelados". (Captura)
Furia desnuda en el desafío de “Congelados”. (Captura)

El joven paseó por los cuartos, se recostó en la cama de su marido y se abrazó a su almohada. “Son hermosos”, les dijo a todos mientras caminaba por al lado de los participantes. Finalmente, lo abrazó y besó a Emmanuel hasta que la voz de Gran Hermano dijo en cuenta regresiva: “Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno”. En ese momento, la pareja de Emma salió por la puerta de entrada.

Con los ojos cerrados, el jugador intentó mantenerse erguido, pero cuando Gran Hermano dijo “descongelados”, el joven se tiró al piso. De inmediato, el resto de sus compañeros fueron a sostenerlo y a decirle: “¡Qué hermoso que es!, ¡qué linda pareja que hacen!, ¡qué fachero que es!”.

El corazón de Lisandro

Tiempo después, ingresó por la puerta del jardín la novia de Licha. Del mismo modo anterior, todos se quedan inmóviles en sus lugares y Licha al verla se le llenaron los ojos de lágrimas.

“Tranquilo Li, quieto. Llorá, estoy acá, estoy bien. No te muevas, te amo, no hables, ¿ok?. Estoy bien, tranquilo, disfrutá tu sueño. Recargá pilas, estoy acá. Vine a conocer dónde te viniste a instalar. Te amo un montón. No te muevas. Les traje algo a todos para que conpartan. Te voy a abrazar y ni se te ocurra moverte. Recargá, dale”.

Luego, al oído le dijo unas palabras imperceptibles. “Te extraño un montón pero te quiero ver hasta el final acá, Muy linda tu casa nueva. Al fin conozco a Furia”, señaló mirando a Juliana a los ojos. Del otro lado, vía redes, todos coincidieron en lo fuerte que latió el corazón de Lisandro.

Luego, se oyó la voz inconfundible del dueño de la casa quien con su cuenta regresiva anunció que la novia de Licha debía irse. Cuando pudieron descongelarse, el cocinero del reality estalló en llanto y se abrazó con todos sus compañeros, menos con Furia, que ya estaba con una bata puesta pero no se acercó.

Por último, este martes también entró la mamá de Nico. Cuando faltaban unos minutos para el nuevo día, ingresó la mujer por el pasillo del patio y cuando su hijo la vio todos empezaron a lagrimear. “Te amo, no te muevas, te amo, hijo.

“Respirá, quedate tranquilo”. Después, se dirigió a la habitación a dejarles un regalo para todos. Al regresar les recomendó “que ordenen un poco”.

Se puso a caminar entre todos los jugadores hasta que volvió a abrazar a Nico. “Estás hermoso, me encanta que estés acá, me encanta estar acá en tu casa. Disfrutá mucho, las golosinas son para compartir”, fue despidiéndose mientras lo acariciaba y lo miraba a los ojos. Al joven se lo veía temblar pero se mantuvo lo más quieto posible. Al salir, el participante se aflojó por completo y con una enorme sonrisa gritó mientras sus compañeros lo arrojaban sobre el sillón y lo abrazaban.

“¡Qué linda madre!”, le dijeron las chicas. “Te juro que empecé como en otro universo”, reflexionó Nicolás.



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