El fin del amor, la serie con Lali, llegó a la TV abierta: sexo, familia y religión

0
14


El fin del amor, la serie original de Amazon basada en el libro homónimo de Tamara Tenenbaum y protagonizada por Lali Espósito, llegó a la televisión abierta en la pantalla de El Trece. Allí una joven se rebela contra el amor romántico, la monogamia y los vínculos sexoafectivos tal como los conocía.

Lali se pone en la piel de una enérgica filósofa criada en una comunidad judía ortodoxa que intenta seguir a su propio deseo y cuestionar incluso todo lo que la religión y la tradición le enseñó. Se trata de una comedia dramática de diez episodios de 30 minutos que en octubre pasado ya confirmó su segunda temporada, aunque aún sin fecha de estreno.

¿Qué esperamos hoy de nuestras parejas?, ¿cómo vivimos la soltería?, ¿cómo cambiaron nuestros vínculos?, ¿con quién tenemos sexo?, ¿dónde conocemos gente?. Aquí, algunos extractos con conceptos fundamentales que Tenenbaum desarrolla en el libro de editorial Ariel.

1- La religión y el deseo

El verdadero parámetro para medir la deseabilidad o no de un matrimonio es la familia de origen de cada interesado. De hecho es relativamente común el caso contrario, típico de princesa desgraciada: padres que obligan a una chica a casarse con un muchacho en virtud de que viene de una buena familia.

El judaísmo ortodoxo, como toda sociedad basada en valores tradicionales o premodernos, no cree en la idea del individuo, que es uno de los pilares conceptuales del amor romántico moderno: si no pensáramos que todas las personas son únicas, especiales e irrepetibles, enamorarse de alguien en particular no tendría sentido. Los términos subjetivos no existen en universos de este tipo: un “buen partido” lo es para cualquiera, no exclusivamente para vos.

Lali Espósito se pone en la piel de una filósofa rebelde en El fin del amor. Foto Juano Tesone.Lali Espósito se pone en la piel de una filósofa rebelde en El fin del amor. Foto Juano Tesone.

2- Libertad y pareja

La libertad tiene una influencia directa sobre nuestras expectativas. Todos (mujeres, varones y quienes no se reconocen en esas palabras) le pedimos mucho más a la pareja de lo que le exigían generaciones anteriores.

No se trata únicamente del divorcio: las nuevas conversaciones sobre sexualidad, la ampliación, para las mujeres, de las posibilidades de buscar placer y sentido en otros espacios (profesionales, educativos, artísticos, políticos) por fuera de la familia y la idea cada vez más generalizada (impulsada históricamente por espacios alternativos y luego también por medios masivos y la sociedad de consumo) de que la búsqueda de placer y diversión es una aspiración razonable y no un impulso pecaminoso que debe ser resistido confluyeron en este proceso de ampliación de nuestras ambiciones.

3- Quererlo todo

En el siglo XXI nuestras ambiciones amorosas son intrépidas. No nos alcanza con casarnos con una persona buena, un tipo que traiga el pan a la mesa; tampoco con una relación que de afuera se vea correcta y puertas adentro nos haga sentir miserables.

Queremos vínculos igualitarios y honestos, y estamos ansiosas por tratar de entender qué significa eso. También queremos enamorarnos, queremos coger y queremos que nos quieran; queremos estabilidad y queremos adrenalina, el bote salvavidas y el oleaje, todo al mismo tiempo.

Lali Espósito, Vera Spinetta y Julieta Zapiola. Foto prensa Amazon.Lali Espósito, Vera Spinetta y Julieta Zapiola. Foto prensa Amazon.

4- Vínculos y nuevos paradigmas

Lo que entiendo por nuevo paradigma es todo esto: la apuesta por la amistad como política, la construcción de lazos afectivos consensuados y serios (en el sentido de importantes) que, sin embargo, tengan cierta flexibilidad, en los que haya responsabilidad pero también comprensión, en los que puede haber sexo o bien puede no haberlo.

Construir comunidades de amor y amistad que sean contenedoras, sólidas, aunque acepten la condición precaria de la existencia y de los vínculos.

5- Las apps de citas: ¿los nuevos boliches?

Conocer gente es difícil por varias razones. Muchas y muchos de nosotros permanecemos solteros hasta varios años después de terminar el secundario e incluso -quienes tuvimos la suerte de ir- la universidad.

Video

Basada en el exitoso libro homónimo de Tamara Tenenbaum, la serie dramática sigue a Tamara, una irreverente filósofa de la cultura pop. Estrena el 4 de noviembre en Amazon Prime Video.

No tenemos lazos comunitarios con la gente del barrio; participamos mucho menos de instituciones religiosas o mutuales de los descendientes de italianos, españoles, armenios o irlandeses de lo que lo hicieron nuestros padres y abuelos.

Vivimos en sociedades muy estratificadas en términos de clase social y segmento sociocultural, de modo que, aunque no nos casemos con la gente de nuestro barrio, las opciones para explorar se nos acaban rápido.

Las apps de citas vienen a ocupar ese rol que tenían (y todavía tienen, aunque cada vez menos) los bares y los boliches: proveernos de un nuevo set de gente para buscar a nuestra media naranja, ya sea para toda la vida o para esta noche.

6- Solteros, no solos

En el siglo XXI para la mayoría de nosotros ser soltero significa coger con mucha gente: en simultáneo o de forma sucesiva, en continuado o cada tanto.

La serie consta de 10 episodios. La serie consta de 10 episodios.

Coger con amigos, con amigos de amigos, con personas que conocimos en un bar o en Internet, con exparejas, con alguno que quizás se convierta en una futura pareja (cosa que las más de las veces no ocurre), con personas que están en otras parejas, abiertas o cerradas: con cualquiera.

Con fragmentos de El fin del amor (Editorial Ariel), de Tamara Tenenbaum.



Source link

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here