Día de la Mujer 2024: 20 CEO argentinas y sus visiones sobre los desafíos laborales, la igualdad de oportunidades y lo que falta hacer

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Las ejecutivas que participaron del especial 2024 de Infobae
Las ejecutivas que participaron del especial 2024 de Infobae

Como todos los años, Infobae celebra el Día de la Mujer con un informe sobre las condiciones y los desafíos que enfrentan en el mundo laboral. En esta oportunidad, 20 CEOs, presidentas y fundadoras de compañías argentinas hablaron sobre la inserción, la igualdad de oportunidades y remuneraciones, el techo de cristal y, sobre todo, qué falta para mejorar.

Hablan de sus experiencias en la alta gerencia, sobre cómo llegaron y qué trabajo realizan para seguir abriendo caminos a nuevas generaciones.

En ese marco, resulta interesante repasar algunos aspectos claves del posicionamiento de la mujer en la economía argentina. En un primer punto, se debe recordar que existe una brecha del 26,9% en la media de ingreso individual con relación al sexo masculino. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), al tercer trimestre de 2023 las mujeres tuvieron un ingreso medio de $156.774, frente a $212.532 de los hombres.

En algunas provincias, sin embargo, la brecha de género es bastante mayor. En La Pampa, por ejemplo, llega al 35,9%. También es elevada en Neuquén (33,1%), Chubut (30%) y CABA (29,7%). En ningún caso las mujeres ganan más que los hombres, aunque se debe tener en cuenta que el sexo femenino suele tener mayor presencia en sectores con salarios históricamente bajos, como la enseñanza y el servicio doméstico, lo que claramente inclina la balanza en contra de las mujeres.

Apenas el 4,4% ocupa jefaturas o cargos directivos, frente a un 7,5% de los hombres

De acuerdo a las últimas estadísticas oficiales, en el país hay un total de 9.489.596 mujeres trabajando. El 52,3% son asalariadas registradas, el 26,8% son asalariadas no registradas y el 21% son “no asalariadas”.

Además, la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo de la Nación, detalla que sólo el 36,1% del personal empleado por empresas de 10 o más trabajadores son mujeres.

Asimismo, los números de la EIL dejan en claro que las mujeres tienen menos posibilidades de acceder al mundo laboral. Según las estadísticas, sólo el 5,3% de los puestos de trabajo no cubiertos por las empresas están reservados exclusivamente para personal femenino, mientras que el 22,8% sólo puede ser ocupado por hombres. El 71,9% restante, por supuesto, es indistinto.

En lo que respecta a los cargos jerárquicos, los números no muestran un buen presente para el sexo femenino. Según estadísticas del Indec actualizadas a diciembre de 2023, del 100% de mujeres que se desempeñan en el mercado laboral, apenas el 4,4% ocupa jefaturas o cargos directivos, frente a un 7,5% de los hombres.

El 36,1% del personal empleado por empresas de 10 o más trabajadores son mujeres

La diferencia no es atribuible a cuestiones formativas. Por el contrario, los datos formales más recientes publicados por el Ministerio de Trabajo (segundo trimestre de 2023) muestran que, del total de la población femenina ocupada, el 30,9% tiene estudios universitarios completos y otro 17,5% tiene formación terciaria incompleta, lo que significa que prácticamente la mitad de las mujeres que tienen empleo en el país tienen educación universitaria. En el caso de los hombres, sólo 18,8% tiene título universitario y 13,2% tiene terciario incompleto.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Voices compartió los resultados de un nuevo estudio global de opinión pública sobre igualdad de género, seguridad y violencia. El informe indaga en la percepción de la población mundial respecto a los logros en materia de igualdad de género en distintas áreas: el trabajo, la política, el hogar, las artes y el deporte.

En las primeras tres áreas, las cifras se mantienen estables en comparación con la medición del 2021. El 60% de la población mundial considera que la igualdad de género se ha logrado definitivamente en cierta medida en el ámbito laboral (mismo porcentaje que en la medición anterior). Por otro lado, el 52% opina que hay igualdad en la política (vs. el 50% en el 2021), y el 67% sobre el ámbito doméstico (vs. el 70% en 2021).

Según el Indec, al tercer trimestre de 2023 las mujeres tuvieron un ingreso medio de $156.774, frente a $212.532 de los hombres

“En estos puntos, es muy interesante observar lo que opinan las mujeres versus los hombres. Con relación a la igualdad de género en el trabajo, vemos que hay una distancia de 11 puntos entre la opinión de ambos géneros: 65% de los hombres percibe que se ha logrado definitivamente, en cierta medida, la igualdad de género, vs. el 56% de las mujeres. Asimismo, hay una diferencia notoria en los resultados sobre igualdad de género en la política: el 57% de los hombres encuestados a nivel global cree que ésta se ha logrado, contra el 47% de las mujeres”, explicaron desde Voices.

Según Abeceb, “en los últimos años se ha registrado una mayor presencia de la mujer en puestos jerárquicos en nuestro país. Y pese a que todavía persiste la brecha salarial, crece la participación del empleo femenino en sectores históricamente ‘masculinizados’ y en aquellos que perciben salarios más altos”. Y mencionan como ejemplo al empleo minero, donde el empleo femenino creció del 8% al 12% en los últimos cuatro años, mientras que en el sector energético crece de 15% al 19% y en el sector financiero aumenta de 11% al 14% en el mismo período.

“En los últimos años la mujer ha mostrado una gran capacidad de adaptación a estas características, adquiriendo nuevas herramientas que facilitan su inserción. Del mismo modo, el ámbito laboral en estos sectores ha cambiado significativamente, pasando de ser hostil y excluyente a ser percibido como más ameno e inclusivo. En el caso particular del sector minero, se registra una creciente demanda de empleo femenino en proyectos vinculados a la explotación de litio, con lo cual se espera que el sendero de crecimiento registrado se profundice en los próximos años”, destacó Natacha Izquierdo, responsable de la práctica sectorial de Abeceb.

Ana Vainman
Ana Vainman

En Argentina se avanzó mucho en materia de género en el ámbito del trabajo. Se sancionaron leyes que establecen cupos, protocolos y regulaciones pero aún son bajos los porcentajes de mujeres en cargos directivos, se mantiene la brecha salarial y basta revisar los índices laborales y sociales para ver que el desempleo, la pobreza y la informalidad siguen afectando más a las mujeres que a los hombres, lo que demuestra que el femenino es un universo más vulnerable.

Para mejorar falta que se implementen políticas de igualdad de género tanto en el ámbito público (donde hay más permeabilidad a su implementación), como en el privado (donde están probados los efectos positivos que puede tener esta implementación sobre el desempeño económico de las empresas). Y tal vez uno de los puntos más sensibles en materia de políticas de igualdad de género sea el de mejorar las políticas de cuidado y la de extender las licencias parentales. Además, son fundamentales los esquemas de trabajo flexible y la mentoría de mujeres dentro de las organizaciones.

“El desempleo, la pobreza y la informalidad siguen afectando más a las mujeres que a los hombres”

A pesar de los avances –que no son pocos– las mujeres en edad reproductiva siguen siendo víctimas de preguntas incómodas en las entrevistas de trabajo; la desigualdad salarial entre hombres y mujeres en puestos equivalentes sigue estando a la orden del día; y la desconfianza o subestimación de interlocutores poderosos cuando una mujer se les sienta enfrente sigue siendo moneda corriente.

Y si no fuera por el techo de cristal, no queda claro por qué todavía es tan bajo el porcentaje de mujeres en cargos directivos, que no logra superar la barrera del 30%, según distintos informes.

Claudia Boeri
Claudia Boeri

Aunque mucho se ha avanzado, queda mucho por hacer. La agenda de género es más visible y está siendo discutida en muchos ámbitos. Sin embargo, los cambios llevan tiempo. Aunque cada vez vemos más mujeres en roles tradicionalmente masculinos, es crucial trabajar hacia una mayor representatividad en puestos de liderazgo y lograr la igualdad salarial. Si bien algunos especialistas difieren en cómo se calcula la brecha salarial, todos coinciden en que existe y se debe principalmente a la imposibilidad de acceder a puestos de mayor jerarquía y a la falta de distribución en las tareas de cuidado. En la Argentina, está brecha salarial ronda el 25%, si consideramos los ingresos promedios de varones y mujeres, según la Encuesta Permanente de Hogares del Indec. Desde SAP solemos compartir nuestra experiencia en el tema y cómo hemos logrado que el 53% de las posiciones de liderazgo hoy estén ocupadas por mujeres.

Según el informe del Banco Interamericano de Desarrollo, la brecha de género sigue siendo una realidad en nuestra región y en el mundo. Las mujeres a menudo realizan tareas con salarios inferiores y dedican más tiempo a las responsabilidades domésticas y de cuidado, lo que afecta su desarrollo profesional.

Desde las organizaciones podemos tomar medidas para mejorar esta situación. Es importante crear espacios de visibilización, discusión y escucha sobre la importancia de la diversidad e inclusión para enriquecer los entornos laborales y personales. Además, brindar oportunidades de desarrollo y formación en todas las áreas de la empresa para todas las personas, independientemente de su género, es fundamental.

“Aunque cada vez vemos más mujeres en roles tradicionalmente masculinos, es crucial trabajar hacia una mayor representatividad en puestos de liderazgo y lograr la igualdad salarial”

A nivel individual, las mujeres que hemos elegido liderar y podemos hacerlo, tenemos el poder y la responsabilidad de allanar el camino. Una mayor participación de mujeres en puestos de toma de decisiones genera un efecto multiplicador e inspirador. Sin embargo, no es algo que podamos lograr solas, se necesita la colaboración de todos para crear entornos laborales abiertos, respetuosos, diversos e igualitarios. Es necesario que haya más mujeres líderes en la ciencia, el ámbito público, el mundo sindical, en el político, y en todos los aspectos de la sociedad. La mayor diversidad no es lo más fácil, pero es lo correcto y lo mejor para llegar a soluciones más amplias, innovadoras y creativas.

La segregación vertical, o techo de cristal, todavía existe en muchas organizaciones y puede ser un obstáculo en el desarrollo profesional de las mujeres.

Reconocer las barreras que enfrentan las mujeres, promover la igualdad de oportunidades y el desarrollo del liderazgo femenino mediante mentorías, capacitación y redes de apoyo, así como la implementación de políticas que promuevan el equilibrio entre el trabajo y la vida personal son algunas de las claves para construir organizaciones más inclusivas y equitativas.

La autocensura y las autolimitaciones, junto con los sesgos de género son barreras invisibles que afectan el desarrollo de las mujeres en su carrera profesional. Es importante animarse a superar estos obstáculos, ser exigente con uno mismo y con nuestras ambiciones, prepararse y buscar apoyo en redes de pares y mentores para alcanzar las metas que nos proponemos. Es fundamental tener claro adónde queremos llegar.

María Portarrieu
María Portarrieu

En los últimos años dimos pasos importantes en relación a la toma de conciencia sobre el estadio del rol de la mujer en el mundo laboral, pero falta mucho recorrido para lograr la igualdad de oportunidades en Argentina. No hay ninguna duda respecto a la relevancia del tema en la agenda de los medios, las empresas, las instituciones y la comunidad en general. Aún así, existe una enorme pérdida de valor en relación al retraso en la inclusión de las mujeres en los equipos de trabajo, sobre todo en posiciones de liderazgo. Para alcanzar una real igualdad de oportunidades es necesario que exista una toma de acción genuina e intencional por parte de las organizaciones, las cuales deben comprometerse a impulsar estrategias y esfuerzos concretos dirigidos específicamente a desarrollar equipos enriquecidos por su diversidad.

Faltan políticas públicas que establezcan un nuevo estándar para facilitar la igualdad de oportunidades y es necesario un terreno fértil para abrazar esas nuevas iniciativas públicas con el suficiente compromiso para implementarlas y enriquecerlas desde los distintos entornos laborales.

“Existe una enorme pérdida de valor en relación al retraso en la inclusión de las mujeres en los equipos de trabajo, sobre todo en posiciones de liderazgo”

Las cifras continúan demostrando que el paso del tiempo y la toma de conciencia no son suficientes. Es necesario que las organizaciones diseñen programas que permitan no solo retener al talento sino también acompañar específicamente el crecimiento de las mujeres en el ámbito laboral. Hay muchas oportunidades que se están perdiendo por no establecer medidas que contemplen todos los aspectos necesarios para que las mujeres puedan desarrollarse.

Adicionalmente, hay una gran deuda en términos de políticas públicas que apunten a desobstaculizar el desarrollo de carrera de las mujeres en sintonía con la demanda cultural y real del resto de las dimensiones de su vida familiar en sus distintas etapas. Un ejemplo claro son las licencias por paternidad extendidas, más allá de lo estipulado por la ley actual de nuestro país.

Livia Armani
Livia Armani

En Argentina, como en muchos lugares del mundo, se han logrado avances significativos en términos de reconocimiento de la importancia de la diversidad de género y la igualdad en el trabajo; no obstante, persisten desigualdades salariales y barreras que limitan el avance profesional de las mujeres. Es un país que tiene muchas mujeres líderes en ámbito público, pero en el ámbito privado hay mucho por hacer y muchos espacios a ocupar. Hoy necesitamos más programas públicos (¡y privados!) que se puedan sostener a través del tiempo, independientemente del color político.

Para mejorar, es crucial seguir promoviendo políticas y prácticas empresariales que fomenten la equidad de género. La implementación de medidas como evaluaciones salariales justas, programas de mentoría y políticas de conciliación trabajo-familia puede contribuir a cerrar la brecha. Desde el ámbito privado resalto estas iniciativas en Argentina que están creciendo y ganando más difusión año tras año: Programa Women in Entrepreneurship de Endeavor, Women Corporate Directors (WCD), y Vital Voices.

El techo de cristal sigue siendo una realidad para muchas mujeres. Este obstáculo invisible puede dificultar su ascenso a roles de liderazgo. Las claves para derribarlo incluyen promover una cultura organizacional inclusiva, brindar oportunidades de desarrollo y liderazgo a mujeres talentosas, así como abordar los sesgos de género en la toma de decisiones.

“Necesitamos más programas públicos (¡y privados!) que se puedan sostener a través del tiempo, independientemente del color político”

En mi caso particular al entrar en el mundo de la logística como co-fundadora fue un desafío importante. Las diferencias de género no deben limitar nuestras contribuciones; más bien, son oportunidades para demostrar la riqueza que la diversidad aporta a cualquier industria. Mi enfoque se centra en cultivar un entorno donde cada voz, ya sea de un hombre o una mujer, se escuche y valore, permitiendo que florezcan las ideas más innovadoras.

Las mujeres aportan una perspectiva única al mundo de la logística. Nuestra capacidad para gestionar de manera eficiente, comunicar con empatía y abordar desafíos con creatividad añade una dimensión valiosa. En nuestro equipo, celebramos la diversidad de pensamiento, reconociendo que es la clave para superar obstáculos y alcanzar nuevas alturas en un sector históricamente dominado por hombres.

Silvia Tenazinha
Silvia Tenazinha

Lamentablemente la pandemia produjo una involución de la inserción laboral de las mujeres porque muchas mujeres perdieron su trabajo, tuvieron que ir a sus casas a cuidar de sus hijos y de personas mayores y eso todavía no se recuperó. A nivel de remuneraciones, el gap que hay entre mujeres y hombres en Argentina está alrededor del 26% con lo cual todavía también hay mucha oportunidad para cambiar. Hay algo que se llama “escalones rotos”, que es cuando la mujer empieza a armar su familia y tener hijos, también da un paso al costado en su carrera profesional y ese hace que después en la realización vuelva a arrancar en el punto inicial, generalmente son entre los 30 y los 40 años, cuando es el despegue de su carrera laboral.

Más que techo de cristal creo que hay algo que llamo “suelo pegajoso”, que es el propio descreimiento de las mujeres sobre sí mismas, acerca de su habilidad para ocupar posiciones de decisión o de liderazgo. Es no creer en una misma. Creo que podemos trabajar mucho en ayudar a generar esta autoconfianza en las mujeres, no porque la mujer sea mejor o peor, sino porque es distinta, y en la diversidad está la riqueza de las miradas.

Un negocio donde hay diversidad es mucho más rentable que uno de mirada parcial.

“Más que techo de cristal creo que hay algo que llamo “suelo pegajoso”, que es el propio descreimiento de las mujeres sobre sí mismas”

Para mejorar falta que en los niveles de decisión, en los C-Levels, haya igualdad de oportunidades. El 80% de los consumos domésticos en el país los define una mujer. ¿Cómo puede ser que en los directorios o en los C-Levels de las compañías y de las pymes no haya mujeres en esos puestos de liderazgo?

Como sociedad tenemos una deuda pendiente en ayudar al desarrollo de género. No porque sea cool o esté de moda, sino porque realmente es mucho más rentable. Las mujeres participando en la toma de decisiones hacen que los negocios sean mejores.

Está comprobado: en los negocios con altas gerencias con mujeres los niveles de morosidad en cuanto a financiamiento son muchísimo menores que donde hay sólo hombres. No hace falta hacer diferencias, hay que tener igualdad de oportunidades.

Catherine Remy
Catherine Remy

Volví a Argentina en 2023. Había trabajado acá en 2012 liderando el desarrollo de Vega Pléyade, un campo de gas costa afuera en Tierra del Fuego y eso me permite comparar. La buena noticia es que hemos mejorado. Por ejemplo, el Comité de Dirección de TotalEnergies en Argentina cuenta con un 50% de mujeres, lo que representa un desafío en la industria energética.

Mejoramos, pero falta todavía. Creo también que hay una diversidad de situaciones dependiendo del sector: la industria energética cuenta con muchos hombres porque hacen falta muchos ingenieros, y hoy hay todavía pocas mujeres que deciden estudiar ingeniería. Todo empieza temprano.

Del lado de las empresas, pienso que hace falta más simplicidad, más pragmatismo. Las empresas que no se adapten a este presente quedarán rezagadas, la historia está ya en marcha.

De nuestro lado, las mujeres podemos atrevernos a más. En Francia solemos decir que no se nace mujer, se llega a serlo (con la familia, la educación). De la misma manera, no se nace CEO, se llega a serlo. Hay que atreverse, avanzar y confiar.

“Las empresas que no se adapten a este presente quedarán rezagadas, la historia está ya en marcha”

La manera de romper el techo de cristal es dando cuenta de manera colectiva que, cuanto más diversidad haya en un board, más y mejores resultados se obtienen y esto también implicará la conformación de un equipo más eficiente.

En este sentido, los líderes debemos promover los espacios de networking para crear redes más sólidas. En TotalEnergies tenemos el programa TWICE (TotalEnergies Women Initiative for Communication and Exchange), que busca potenciar el desarrollo de las mujeres mediante la sensibilización del entorno. Esta herramienta nos permitirá alcanzar nuestro próximo objetivo para el año 2025: 30% de mujeres en puestos de alta dirección a nivel mundial

Un desafío importante para las mujeres es seguir siendo quienes somos. No debemos caer en la trampa de querer parecernos a los hombres en la manera en la que hacemos las cosas ni en nuestra forma de ser. Estoy plenamente convencida que la riqueza viene de la diversidad porque nuestra capacidad de generar valor y lo que marca la diferencia está en pensar diferente.

Silvana Kurkdjian
Silvana Kurkdjian

El mercado argentino y especialmente la industria farmacéutica están en un viaje continuo hacia lograr la igualdad de género. Aunque aún hay grandes desafíos por superar, celebramos que cada vez sean más las compañías que asumen y comparten el compromiso de trabajar en la equidad e igualdad de oportunidades para todas las personas.

En el último tiempo, nuestra industria pasó de ser un sector liderado exclusivamente por varones a uno en el que es cada vez más frecuente ver más mujeres en la mesa de decisiones. En Bristol Myers Squibb Argentina esto se refleja en que más del 60% de las posiciones de liderazgo están cubiertas por mujeres.

Lo más importante y efectivo a largo plazo es tener una estrategia concreta y sostenida en el tiempo que impulse el desarrollo, a través de un trabajo colaborativo entre varones y mujeres. Canalizamos esta necesidad a través de una red de trabajo conformada por mujeres y varones que busca generar espacios de capacitación, discusión, aprendizaje, escucha y fomentar oportunidades de desarrollo dentro de la organización.

“Potenciar la diversidad y la igualdad de oportunidades tiene que ser siempre una prioridad estratégica”

En la misma medida, es también fundamental profesionalizar los esfuerzos en Diversidad, Equidad e Inclusión.

Creo firmemente que se generarán cambios profundos en la dinámica de género del mercado si desde las empresas creamos marcos propicios para el crecimiento y brindamos las oportunidades necesarias para que las mujeres puedan desarrollarse.

Potenciar la diversidad y la igualdad de oportunidades tiene que ser siempre una prioridad estratégica.

Lorena Basso
Lorena Basso

Si graficáramos la inserción de las mujeres tanto en el mundo como en Argentina, donde un eje es el tiempo y otro el porcentaje de mujeres trabajando, la tendencia es positiva y esto es muy bueno. Ahora bien, los desafíos aparecen cuando analizamos diferentes países, sectores económicos y los diferentes niveles de la pirámide de la organización.

En los últimos años en más y más equipos de trabajo en sectores que eran tradicionalmente hombres, como el agro, se observan porcentajes altos de mujeres y hasta paridad. La performance de estos equipos supera a la de grupos en los que trabajan sólo mujeres o sólo varones. La suma de miradas diferentes hacen la diferencia y permiten resultados superiores.

“En los últimos años en más y más equipos de trabajo en sectores que eran tradicionalmente hombres, como el agro, se observan porcentajes altos de mujeres y hasta paridad”

La suma de una sola mujer en los equipos no hace la diferencia, debemos pensar en la integración e inclusión de porcentajes superiores.

Así como nosotras vamos aprendiendo a organizar nuestras agendas familiares sin descuidar el cuidado de nuestros hijos y familia, también necesitamos organizaciones que tengan una mirada atenta y hagan los ajustes necesarios para facilitar la inserción, permanencia y promoción de la mujer en los ámbitos laborales.

Julia Bearzi
Julia Bearzi

La situación de las mujeres en el mundo laboral es una cuestión global. Claramente ha habido avances y cada vez vamos ganando más terreno, pero creo que muchas veces la ola del “empoderamiento femenino” nos ha dado una falsa sensación de conquista, y falta.

Según la plataforma de datos Statista, el año pasado hubo 3,4 mil millones de personas empleadas en todo el mundo, de las cuales 2 mil millones eran varones y 1,3 mil millones mujeres (en Argentina, en 2022, hubo 42,5% de mujeres trabajadoras). Esto significa, que por cada 2 hombres hubo una mujer empleada. En esta línea, la Organización Internacional del Trabajo reconoce a nivel mundial un 25% de diferencia entre la fuerza laboral masculina y femenina, mientras que en algunas regiones esa brecha puede llegar hasta un 50%. Y el Foro Económico Mundial cree que recién en 131 años podría cerrarse esta brecha, poco menos de la mitad del tiempo para los países de América Latina y el Caribe.

Oportunidades si las hay, pero siempre menos que para ellos. Probablemente una de las razones sea porque faltan mujeres en roles directivos con toma de decisión, faltan más mujeres inversoras que apuesten por otras mujeres. Y más hombres creyendo en el potencial de las mujeres de construir mejores empresas. Faltan más mujeres fundadoras.

La brecha salarial entre géneros es otra de las cuestiones más visibles. Hay informes que estiman que por cada dólar que se le paga a un hombre, la mujer cobra 80 centavos de dólar. Esto es bastante irónico ya que según una investigación del Bank Consulting Group las empresas fundadas por mujeres son una mejor apuesta que las fundadas por hombres: ellas generan casi el doble de ingresos por cada dólar invertido, mientras que los hombres menos de la mitad. Sin embargo, los inversores invierten aproximadamente 1 millón menos en empresas de mujeres en estadíos tempranos.

“El Foro Económico Mundial cree que recién en 131 años podría cerrarse esta brecha, poco menos de la mitad del tiempo para los países de América Latina y el Caribe”

Es fundamental promover que cada vez más mujeres se incorporen a la industria del futuro. Las primeras que tenemos que romper el techo de cristal somos nosotras. Tenemos que dejar de tener miedo, creer más en nuestras capacidades y visibilizar cada vez más lo que hacemos, quiénes somos.

De esta manera, estaremos haciendo espacio para las que vienen porque a todos nos incomoda entrar a una fiesta a la que no fuimos invitados.

Por último y no menos importante, es fundamental seguir haciendo hincapié en la creación de comunidades sólidas de mujeres, que sirvan como ámbito de trabajo colaborativo y de apoyo en un entorno laboral muchas veces competitivo y desafiante. En Endeavor hace varios años fomentamos proactivamente el desarrollo de las comunidades de mujeres emprendedoras porque creemos que nuestra unión y nuestra determinación son las herramientas más poderosas para construir un mundo en el que todas tengamos las mismas oportunidades de triunfar.

infobae

En Argentina, las mujeres ingresaron con fuerza al mercado de trabajo en los últimos 25 años del siglo pasado. La participación laboral de las mujeres fue creciendo hasta alcanzar al 65% de las mujeres (de entre 16 y 59 años) en 2023 . Pero con la crisis de 2001, ese crecimiento se estancó y nunca se reactivó: hasta hoy, 6 de cada 10 mujeres participan del mercado laboral; mientras que, en el caso de los varones, esa cifra es de 8 de cada 10. Entonces, hay un primer problema que es el acceso al mercado de trabajo.

La brecha de ingresos en Argentina no es un “simple” problema de discriminación (de hecho, por igual tiempo y tarea, la mujer cobra lo mismo que un varón), sino que se refiere a una realidad más compleja y refleja que las mujeres ingresan menos al mercado laboral y, cuando lo logran, acceden a peores puestos.

Para revertir esta situación es necesario, primero, reducir las restricciones que operan sobre el tiempo de las mujeres. En Argentina, las mujeres en promedio participamos un 30% más y dedicamos el doble de tiempo que los varones a las tareas domésticas y de cuidado. Esto impacta en nuestra participación laboral y también ayuda a entender por qué tenemos una concentración tan grande de la pobreza en las familias con niños/as.

“Hasta hoy, 6 de cada 10 mujeres participan del mercado laboral; mientras que, en el caso de los varones, esa cifra es de 8 de cada 10″

No en todas partes esto es así. Muchos países (incluyendo a varios de la región) avanzaron fuertemente en generar políticas de cuidados que puedan aliviar la carga que enfrentan las familias (y las mujeres en particular) para que no tengan que enfrentarse con la disyuntiva de sacrificar ingresos o sacrificar cuidados.

En nuestro país, la maternidad es una desventaja en términos laborales. En cambio, cuando los varones son padres por primera vez, les ocurre exactamente lo opuesto: se les abren oportunidades de ascenso, aumentos, y mayor estabilidad.

Las brechas de género en el mercado de trabajo son un problema hoy porque obstaculizan el desarrollo de las mujeres pero también representan un obstáculo para el desarrollo del país. El desarrollo de más y mejores políticas de cuidado, que ayudaría a que más mujeres puedan participar laboralmente, también crearía puestos de trabajo en que lo puedan hacer y generaría un ciclo virtuoso que tiene el potencial de contribuir a revertir la orientación del ciclo macroeconómico a partir de la generación de empleo. Resolver esta deuda, no sólo es justo para las mujeres sino que también es estratégico para el país.

María Inés Di Nápoli
María Inés Di Nápoli

Las brechas de género en las tasas de participación en el mundo del trabajo han disminuido en los últimos 10 años. Sin embargo, la tasa de los varones sigue siendo un 27% más alta. Cómo un hecho sobresaliente, en nuestra región, en el último medio siglo, la brecha de género se redujo considerablemente. Dicho esto, entiendo que estamos en una etapa superadora.

Me desempeño en el mundo laboral desde mi juventud, y puede ver cambios profundos impulsados por mujeres dirigentes en distintos ámbitos, como así también regulaciones al respecto que permiten más diversidad e inclusión.

“Soy consciente de la singularidad de cada individuo, y que frente a determinados obstáculos, no todos podemos sortearlos, o al menos si pudiéramos, lo haríamos en tiempos muy distintos!

En lo personal, no encontré trabas de ningún tipo tanto en mi desarrollo académico como en el mundo laboral. Aún así, en cuestión de género, hay suficientes evidencias y estadísticas que claramente demuestran la existencia del techo de cristal y las razones, aún hoy invisibilizadas que lo generan. Entiendo que no hay ni claves ni tips, si, en cambio, convicción. Y para llegar a ese punto, el de la convicción, sólo hace falta voluntad de transformación y un contexto familiar y social que no solo se parezca, sino que también sea consecuente con la diversidad cultural y de género.

No podría arrogarme el pensamiento de género universal ni regional, como tampoco sostener posiciones de género con las que no estoy del todo de acuerdo, pero, sí soy consciente de la singularidad de cada individuo, y que frente a determinados obstáculos, no todos podemos sortearlos, o al menos si pudiéramos, lo haríamos en tiempos muy distintos. Los mandatos en una cultura, son claramente, una barrera en la cuestión de género y diversidad. Ponerlos bajo la mirada de un espíritu crítico, es una tarea que no podemos delegar.

Natalie Neuberger
Natalie Neuberger

En nuestra compañía, creada y liderada por mujeres, la igualdad de género es un pilar transversal a todos los niveles de la organización. Creamos oportunidades y seleccionamos talentos por sus capacidades, aporte y valor en el sector. Las políticas e iniciativas de diversidad, la equidad y la inclusión son estratégicas en nuestra filosofía y cultura empresarial, tanto hacia adentro como hacia afuera de la compañía.

En Lidherma, la igualdad de género no es un objetivo sino un compromiso compartido por todas las personas que somos parte de la compañía. Creemos en los entornos de paridad porque consideramos que son el único camino hacia el éxito de las organizaciones y también de las comunidades.

Como empresa pyme fundada por mujeres, las acciones que ejecutamos para fortalecer cada talento son parte de nuestro ADN. Las empresas tenemos la responsabilidad de alentar una cultura auténticamente transformadora donde se naturalice que tanto hombres como mujeres pueden ocupar los mismos roles.

“La manera de contribuir a que el cambio sea real y equitativo es poner el foco en el aporte que puede hacer cada una de las personas que se suman a nuestros equipos de trabajo”

Está claro que la brecha de género en el ámbito empresarial, especialmente en los puestos de mayor responsabilidad y toma de decisión, es todavía un tema de mejora pendiente.

Creemos que la manera de contribuir a que el cambio sea real y equitativo es poner el foco en el aporte que puede hacer cada una de las personas que se suman a nuestros equipos de trabajo. De la misma manera miramos nuestro mercado: como un ecosistema con determinadas necesidades, desde un punto de vista objetivo e inclusivo. Aprendemos y nos nutrimos continuamente de las generaciones más jóvenes, para quienes la diversidad, la equidad y la igualdad son valores esenciales a la convivencia. De eso se trata nuestro compromiso: creamos conciencia, cuidamos la piel y contribuimos al bienestar integral de las personas.

Marcela Romero
Marcela Romero

Nos encontramos en un momento de la historia en el que, sin dudas, hubo grandes avances en materia de igualdad de género en Argentina dentro del mundo corporativo, pero aún queda camino por recorrer para lograr alcanzar la plena igualdad de oportunidades para todas las mujeres.

Esto quiere decir que a pesar de que en los últimos años hubo un crecimiento de la participación femenina en puestos directivos y consejos de administración a nivel global, Argentina aún presenta un escenario con subrepresentación de mujeres en las altas esferas empresariales y en áreas que aún siguen siendo mayormente masculinas como pueden ser la energía o la tecnología, por lo que debemos seguir trabajando para alcanzar una representación equitativa, igualdad de condiciones y oportunidades.

Es por todo esto que el avance hacia una sociedad más equitativa exige una gran convergencia de cambios culturales, políticos y prácticos que permita construir un ecosistema donde las mujeres tengan las mismas oportunidades de desarrollar todas sus capacidades. La educación también se posiciona como herramienta indispensable para alcanzar la igualdad de género.

“La diversidad no sólo agrega valor, sino que favorece una visión de la realidad más completa y la adaptación al cambio en las empresas y en todas las organizaciones de la sociedad civil”

Las mujeres jóvenes necesitan ver ejemplos de pares exitosas en posiciones de liderazgo para que puedan creer en su propio potencial y se animen a perseguir sus sueños, por lo que es vital fomentar la presencia de mujeres en roles de conducción en todos los ámbitos de la vida para construir un mundo más justo e igualitario.

Finalmente, la construcción de vínculos de confianza y apoyo en los equipos y foros también resulta fundamental para contrarrestar esta problemática.

La diversidad no sólo agrega valor, sino que favorece una visión de la realidad más completa y la adaptación al cambio no sólo en las empresas, sino también en todas las organizaciones de la sociedad civil, tanto públicas como privadas.

Por último, creo que el tema de la maternidad/paternidad, sigue siendo complejo en Argentina. Si bien, las compañías más grandes tienen licencias extendidas por maternidad y ahora también por paternidad, sigue siendo tabú “quedarse afuera del rol” durante tantos meses pero al mismo tiempo es tan importante para la vida familiar de los colaboradores. Tenemos que normalizar que la vida personal y la laboral van a entrecruzarse durante la semana de trabajo y no somos “menos responsables” por tener un rol activo en la crianza de nuestros hijos.

Damasia Jurado
Damasia Jurado

La perspectiva de género y el papel de la mujer son aspectos que impactan no solo en mi entorno laboral, sino que también han marcado mi trayectoria desde la elección de mi carrera en Ingeniería en el ITBA. En mi experiencia académica, siendo una de las 4 mujeres en un aula de 30 varones durante el curso de ingreso, viví la disparidad de género desde el principio.

Considero crucial abordar este tema desde la raíz, comenzando por la educación. Aunque hemos avanzado, especialmente gracias a las mujeres que han contribuido, aún no hemos logrado la equidad plena en el ámbito laboral y salarial. Como mujer, siento la responsabilidad de seguir luchando por ello.

Desde mi lugar, intento aportar siempre a las mujeres que me cruzo en el trabajo, incluso (o hasta en especial) cuando se van a otro trabajo. Siempre converso antes con ellas, para animarlas a destacar su rol de mujer, que busquen potenciar a sus nuevas compañeras y ayudarse. Pienso que es el primer paso para instalar una pequeña cadena de favores entre las mujeres que nos cruzamos en el ámbito laboral.

“Debemos continuar esforzándonos por generar la diversidad necesaria en equipos como tecnología, y ese esfuerzo empieza mucho antes de la inserción laboral”

El “techo de cristal” persiste en muchos espacios laborales, dificultando el éxito de las mujeres. Para un cambio real, todos los colaboradores, independientemente del género, deben promover una cultura organizacional inclusiva.

Debemos continuar esforzándonos por generar la diversidad necesaria en equipos como tecnología, y ese esfuerzo empieza mucho antes de la inserción laboral, en la elección de formación e incentivando a las mujeres a estudiar carreras STEM.

Desde ¡appa! valoramos la diversidad, el 50% de nuestra nómina está formada por mujeres en diferentes áreas, contando con mayor porcentaje incluso en puestos directivos y gerenciales. Para nosotros esto no es un desafío sino que está en nuestro ADN.

Cristina Lorenzo
Cristina Lorenzo

Si bien es cierto que en los últimos años en nuestro país se generó una mayor visibilidad de la problemática, y tanto en el sector público como en el privado se vienen impulsando acciones concretas que buscan acortar la brecha de género, ésta sigue estando aún muy presente en el mundo laboral y de manera aún más marcada en posiciones de liderazgo.

Hay que seguir trabajando en varios niveles: por un lado, alrededor de todo el ecosistema del mundo laboral, tanto en las organizaciones como en sus procesos. La brecha salarial es una realidad muy presente en la que hay que accionar y es necesario que desde las empresas podamos acompañar con hechos concretos para lograr cerrarla. Por ejemplo, en Oracle abordamos esta problemática identificando esos casos dentro de la compañía y trabajándolos para llevarlos hacia una situación de paridad. Otra acción que como empresa encaramos con las nuevas contrataciones es que desde hace ya 2 años, impulsamos vacantes afirmativas: esto significa que, aunque no sea requisito excluyente, tenemos búsquedas laborales orientadas específicamente a mujeres.

Por sobre todas estas acciones, creo que hay además un rol transversal y decisivo, que es el del mentor, una figura que desde el liderazgo entendido como la oportunidad de cambiar, ayuda e incluir y a desarrollar. El liderazgo no es femenino o masculino: cada líder tiene una impronta sin importar si es mujer o varón, por eso creo que lo primordial para impulsar mayor equidad en mundo laboral es contar con mentores que acompañen y ayuden a crecer.

“Puertas adentro en las compañías tenemos que encontrarnos con lo mismo que vemos afuera de las corporaciones, tanto en diversidad de género, sexual, generacional, religiosa o racial”

Creo que existen dos factores que juegan un rol fundamental para romper el techo de cristal, y son la educación y la tecnología. Por ejemplo, la Inteligencia Artificial puede facilitar el aprendizaje y desarrollo de habilidades digitales, que son clave para la empleabilidad futura.

Las empresas tienen que ser un reflejo de la sociedad. Puertas adentro en las compañías tenemos que encontrarnos con lo mismo que vemos afuera de las corporaciones, tanto en diversidad de género, sexual, generacional, religiosa o racial.

En lo personal, y siendo una mujer que se desarrolló en el mundo de la tecnología, siempre aconsejo a chicas más jóvenes que se visualicen en posiciones a las que aspiran llegar, trabajen mucho para lograrlo, busquen buenos mentores y, como me aconsejó alguien en un momento clave de mi carrera, que se la crean. La confianza en una misma es fundamental para alcanzar nuestros objetivos

Vanessa Taiah
Vanessa Taiah

En cuanto a la inserción laboral en Argentina, creo que estamos avanzando bastante bien, pero aún hay mucho por hacer para impulsar a que más mujeres ingresen en espacios de toma de decisiones y tengan acceso a mejores oportunidades económicas, a pesar de que en materia de paridad educativa y empoderamiento político vamos avanzando por encima de otros países de la región. De hecho, el informe Global Gender Gap Index 2023 del World Economic Forum marca este punto y nos ubica en el puesto 36, sobre un total de 146 países analizados.

Claramente existe un techo de cristal y creo que también existen paredes de cristal. No solo estamos hablando de igualdad para llegar a puestos jerárquicos similares con habilidades comparables, sino de ocupar nuevos espacios que nuestro sesgo social asocia más al género masculino, como sucede por ejemplo en carreras STEM.

Lo bueno es que creo que este cristal cede. Para derribar este techo y paredes o hacerlo ceder más rápido, tenemos que trabajar no sobre igualar géneros, sino igualar oportunidades para todos, entendiendo cómo seguir balanceando actividades sociales, de cuidado, etc. y, sobre todo, trabajando con el sesgo que muchas veces nos juega en contra.

Magdalena Furtado
Magdalena Furtado

Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del tercer trimestre de 2023, a pesar del aumento progresivo de la tasa de empleo en los últimos años, las mujeres siguen presentando una tasa de empleo inferior (49,1%) a los hombres (66,9%). Sin embargo, un informe de la OIT sobre las perspectivas del empleo en el mundo para 2024 calcula una caída generalizada del empleo. La caída prevista en las tasas de participación será más pronunciada entre las mujeres, para quienes entre 2023 y 2025 se prevé una caída global de 0,7 puntos porcentuales frente a 0,1 puntos porcentuales entre los hombres.

Debemos seguir trabajando para eliminar los estereotipos de género y promoviendo que más mujeres y niñas puedan estudiar y trabajar en sectores laborales históricamente masculinizados, como la ciencia, la tecnología, las matemáticas o las ingenierías. En este sentido, somos responsables de alentar a las futuras generaciones y depende de todas las personas, como padres, madres, docentes y modelos a seguir, inspirar a las niñas y jóvenes para que puedan acceder a áreas profesionales libres de sesgos y estereotipos nocivos.

“Para derribar obstáculos es importante que las empresas impulsen programas que incentiven el liderazgo de las mujeres en puestos de toma de decisiones”

El “techo de cristal” o segregación vertical sigue existiendo, tiene que ver con la dificultad que tienen las mujeres a la hora de acceder a puestos jerárquicos, en parte por los sesgos y la discriminación en el ámbito laboral, donde todavía culturalmente sigue asociándose al liderazgo como un atributo “supuestamente masculino”. Otra barrera que impide a las mujeres desarrollarse profesionalmente es la sobrecarga del trabajo de cuidados no remunerados. En Argentina, las mujeres dedican el doble de tiempo diario a estas tareas, es decir, mientras las mujeres están cuidando de sus hijos e hijas, o personas mayores.

Para derribar estos obstáculos, es importante que las empresas impulsen programas que incentiven el liderazgo de las mujeres en puestos de toma de decisiones; la creación o ampliación de licencias de cuidado y medidas de trabajo flexible que fomenten la corresponsabilidad de los cuidados en los hogares.

Desde ONU Mujeres estamos trabajando junto al sector privado para cerrar las brechas de género que además de ser injustas, son ineficientes para los negocios. Desde los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres (WEPS) acompañamos a las empresas a realizar diagnósticos y planes de acción. En relación con las creencias y subjetividades, tenemos en Argentina un Capítulo Nacional de Unstereotype Alliance, una iniciativa global de ONU Mujeres que busca erradicar estereotipos en la sociedad a través de la publicidad.

Leticia Murray
Leticia Murray

Tengo una mirada positiva sobre la evolución de la inserción de las mujeres en el mercado laboral y sobre todo en la ciencia. Puedo destacar que, tanto a nivel global como local, la sociedad ha logrado grandes avances en los últimos años. El lugar que las mujeres ocupamos hoy, a nivel profesional como en diferentes ámbitos culturales, ha evolucionado de manera significativa. Se que todavía hay barreras y, especialmente como madre de una niña pequeña, tengo la esperanza de que este camino de transformación siga evolucionando y llevando a las mujeres y a los hombres a lugares más inclusivos, diversos y equitativos. A su vez, me enorgullece mencionar que en AstraZeneca nuestro equipo de liderazgo está compuesto por un 58% de mujeres a nivel Cono Sur y nuestras prácticas de compensación no distinguen entre género, raza, país de origen, etc.

Creo firmemente que es fundamental el acceso a la educación en edades tempranas, así como la formulación de políticas de promoción e incentivos por parte del sector público y privado, para garantizar la incorporación de talento inclusivo, diverso y equitativo. Desde el punto de vista laboral, es clave proporcionar herramientas de desarrollo de planes de carrera honestos que puedan entender tiempos, expectativas y necesidades de las personas para poder maximizar su potencial, entendiendo cada vivencia. Adicionalmente, la transparencia salarial también es un factor relevante a considerar; revelar las estructuras salariales y los criterios de determinación de sueldos ayuda a identificar y corregir inequidades.

“Es clave proporcionar herramientas de desarrollo de planes de carrera honestos que puedan entender tiempos, expectativas y necesidades de las personas para poder maximizar su potencial, entendiendo cada vivencia”

Orientado específicamente a mi campo de trabajo noto que, a pesar de que cada vez hay más mujeres que estudian y trabajan en ciencia, puedo ver que aún existen obstáculos que impiden su plena participación y ascenso en la carrera científica. A nivel industria me alegra poder rodearme de otras mujeres líderes, pero sé que aún es importante que sigamos trabajando para incentivar mayores oportunidades a las niñas y mujeres en la ciencia.

Una buena estrategia para esto es que, en conjunto, impulsemos en ellas el interés por las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) para que desde edades tempranas puedan conocer testimonios reales de mujeres que se desarrollaron en estas disciplinas. Las mujeres hoy tenemos un rol sumamente importante en la sociedad y en el mercado laboral, especialmente en la ciencia, y por ello confío que podamos cada vez más poner en valor la contribución que logramos en el desarrollo económico y sostenible en las comunidades.

Sol Orquera
Sol Orquera

La inserción de las mujeres en el mundo laboral en Argentina ha avanzado significativamente en las últimas décadas, pero aún enfrenta desafíos importantes. A pesar de los avances legislativos y de políticas públicas destinadas a promover la igualdad de género, persisten brechas en términos de igualdad de oportunidades y remuneraciones.

En términos de evolución, se podría decir que Argentina se encuentra en una etapa donde se han logrado avances importantes en conciencia y regulación, pero aún quedan desafíos estructurales y culturales por superar para alcanzar una igualdad efectiva dentro el mundo laboral.

En un rubro donde la mayor parte de los procesos, desde la mano de obra, la producción de la materia prima y comercialización están encabezados por hombres, CBSé conserva los principios familiares destacándose en la promoción por la inclusión de la mujer en la industria, entendiendo que el talento no tiene género, y que una mujer puede tener un rol importante dentro de una empresa.

“Otro punto a tener en cuenta es combatir los estereotipos de género mediante campañas de educación que desafíen las normas sociales y culturales”

Para lograr una mayor igualdad de oportunidades y remuneraciones dentro del ámbito laboral, es fundamental tomar varias medidas. En líneas generales, entiendo que en primer lugar es importante fortalecer las políticas de igualdad salarial. Otro punto a tener en cuenta es combatir los estereotipos de género mediante campañas de educación que desafíen las normas sociales y culturales. El techo de cristal existe y es real en el mundo laboral y para derribar esta barrera es fundamental concientizar sobre esta realidad y trabajar al respecto para que la inclusión femenina en el ámbito laboral sea un hecho y no una lucha.

Es de suma importancia que le den más lugar a las mujeres en el ámbito laboral. La inclusión y diversificación de los espacios laborales, especialmente en las Pymes de Argentina, contribuyen no solo con el crecimiento económico sino también para el desarrollo social y cultural de la sociedad. Otorgar un mayor espacio a las mujeres, no es solo una cuestión de equidad, sino una estrategia inteligente y necesaria para enriquecer el ecosistema empresarial con diversas perspectivas y habilidades, entendiendo así, que el talento no tiene género.

Las nuevas generaciones de mujeres llegan más confiadas y empoderadas. Si bien el camino se construye y falta aún para ver más mujeres en la producción y en la conducción de empresas del rubro, su voz se vuelve lugar donde evidenciar y profundizar sobre esta lucha.

Verónica Ramos
Verónica Ramos

Se ha avanzado mucho, sin dudas. Las mujeres tendemos a ocupar más lugares porque estamos preparadas, tenemos expertise y gran capacidad de trabajo en equipo. En mi experiencia, desde mis inicios en Ecoplas, organización especializada en plásticos y medio ambiente para una economía circular, soy la primera mujer en la Dirección ejecutiva. Esto habla de un camino de construcción, donde los representantes de la industria plástica vieron crecimiento y desarrollo, sin sesgos de género que aporten al cumplimiento de los resultados, para llevar al frente los desafíos de esta institución que nuclea a la cadena a valor.

En la agenda mundial del cambio climático y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los mismos representan una oportunidad para involucrarse en la construcción de una sociedad más integrada y sustentable. La participación de las mujeres, su relación con el medio ambiente y su sensibilidad en la gestión de los recursos; mancomunados con el desarrollo productivo para poder cerrar la ecuación, son un tesoro a seguir descubriendo y desarrollando.

“Es importante fomentar la agenda de género, eliminar los estereotipos y promover la diversidad y la igualdad en todos los ámbitos laborales”

Si bien la presencia de mujeres en el mercado de trabajo aumentó un 50%, sería oportuno avanzar en igualar las oportunidades para el acceso a todos los tipos de trabajos en el mercado productivo, que aún no sucede según un estudio de la UIA. Por eso, es importante fomentar la agenda de género, eliminar los estereotipos y promover la diversidad y la igualdad en todos los ámbitos laborales.

Otro aspecto, es que la mayor parte del trabajo no remunerado, en los hogares y para el cuidado, lo realizan las mujeres.

El techo de cristal es un espejo de las limitaciones. En mi experiencia, se puede traspasar creyendo en uno mismo y sumando cada día más personas al propósito. En definitiva, cuando se atraviesa ese techo de cristal, termina provocando un cambio positivo inmediato en nuestro entorno y proyectando un beneficio para la sociedad.



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