de Milei a Menem, presidentes argentinos con hermanos de alto perfil político

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El presidente argentino Javier Milei habla de su hermana Karina, hoy secretaria general de la Presidencia, como la verdadera arquitecta detrás de la meteórica carreta política que lo catapultó al sillón de Rivadavia. Para poder asumir, Milei debió modificar un decreto del presidente Mauricio Macri que impedía el nombramiento de familiares. “El Jefe” -como la llama el presidente- tiene 50 años, 3 años menos que su hermano Javier, y ambos son los dos únicos hijos del matrimonio entre Norberto Horacio Milei, chofer y propietario de colectivos, y Alicia Luján Lucich, ama de casa. 

Javier y Karina Milei 

Crecieron juntos en el barrio de Villa Devoto, fueron al mismo colegio, y desde pequeños fueron muy cercanos. Quienes han investigado la vida del presidente dicen que su hermana es su soporte y que fue clave en la conflictiva relación de Mile con su padre, marcada por los malos tratos durante la infancia. 

Karina Milei es licenciada en Relaciones Públicas por la UADE y acompaña a su hermano desde hace más de diez años. Cuando el líder libertario comenzó a dar charlas y conferencias de economía alrededor del país, Karina pasó a encargarse de su agenda, y con el tiempo fue adquiriendo cada vez más peso, incidiendo en cuestiones tan diversas como su vestimenta o las alianzas políticas que Milei fue tejiendo. 

En una oportunidad, Milei comparó su relación con su hermana con la relación de Moisés con su hermano Aarón: según palabras del presidente, Moisés era un gran líder pero no un gran divulgador, por eso Dios le mandó a Aarón para que se comunicara. Javier sería Aaron y su hermana esa gran líder.

Algunos le atribuyen a Karina ideas que impulsaron la carrera de Milei, como la decisión de sortear su dieta como diputado o las clases abiertas de economía que daba alrededor del país durante la campaña.

Néstor y Alicia Kirchner

Néstor y Alicia Kirchner en el día en que asumieron él como presidente y ella como ministra de Desarrollo Social

Hijos del matrimonio entre el argentino Néstor Kirchner Cšnning y la chilena María Ostoić, Néstor y su hermana mayor Alicia Kirchner también tuvieron una vida política de mutua compañía. 

Cuando llegó a la intendencia de Río Gallegos, Néstor Kirchner designó a su hermana Alicia en la Secretaría de Promoción, iniciando un camino juntos que terminaría con Néstor en la Presidencia y Alicia al mando del Ministerio de Desarrollo Social, con escala en la Gobernación de Santa Cruz. Tras la muerte de su hermano, en 2010, acompañó a su cuñada Cristina Fernández en el ministerio de Desarrollo Social hasta el final de su mandato, cuando fue electa como candidata a gobernadora de Santa Cruz. 

Alicia Kirchner y Cristina Fernández tuvieron una relación armónica durante los 8 años de gobierno de CFK, y si alguna vez hubo diferencias entre las cuñadas, nunca se ventilaron públicamente, más allá de rumores nunca confirmados. 

Alicia es docente, trabajadora social, licenciada en Servicio Social de la Universidad Nacional del Comahue y doctora en Trabajo Social de la Universidad del Museo Social Argentino. Comenzó su carrera política como subsecretaria de Acción Social de Santa Cruz en 1975, a las órdenes de Orlando Ludovico Parolín, el último interventor federal con el que Isabel Perón reemplazó a Jorge Cepernic. 

La familia Kirchner se completa con una hermana más, María Cristina, la menor de los tres, que no tuvo participación política. 

Alberto y Adolfo Rodríguez Saá

La de los puntanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá es una historia algo más tumultuosa, como lo fue la breve presidencia del Adolfo, los siete días entre el 23 y el 30 de diciembre de 2001. Hijos de un escribano y una maestra,  Carlos Juan Rodríguez Saá y Lilia Esther Páez Montero, los Rodríguez Saá eran cinco hermanos “muy unidos”: además de Alberto y Adolfo, la familia se completaba con Rosario, María Elena y Zulema Rodríguez Saá. “Hacíamos una vida familiar, de muchos amigos y muchos juegos”, recordó alguna vez el ex presidente. 

Adolfo y Alberto Rodríguez Saá

Alberto y Adolfo son descendientes de dos caudillos puntando, Juan Saá y Carlos Juan Rodríguez, que gobernaron la provincia intermitemente en la década de 1860. Con más suerte que sus antepasados, los Rodríguez Saá gobernaron San Luis entre 1983 y 2023, con dos excepciones: en 2001, cuando Adolfo asumió la presidencia, fue reemplazado por su vice Alicia Lemme, que completó el mandato hasta 2003; y el período 2011-2015, cuando la gobernación estuvo en cabeza de Claudio Poggi, un delfín de los Rodríguez Saá que más tarde se alejó y volvió a ganar la gobernación en 2023, dentro de Juntos por el Cambio.

Los hermanos Rodríguez Saá

El enfrentamiento entre los Caín y Abel puntanos tuvo su pico más alto en 2019, cuando ambos se enfrentaron por la Gobernación, que finalmente quedó en manos de Alberto. En la última elección, el año pasado, Adolfo apoyó a Poggi, que resultó ganador, en contra del candidato de su hermano. Alberto estaba impedido de ir por la rereelección, pero aun así bloqueó la candidatura de su hermano Adolfo e impulsó a un candidato propio. Los trascendidos periodísticos aseguran que en los cuatro años entre una y otra elección, los hermanos no se dirigieron la palabra. 

Fernando y Jorge de la Rúa

Fernando de la Rúa el día de su asunción

Los hermanos De la Rúa habían nacido en Córdoba, en el seno de una familia de clase media-alta, ligada a la política argentina y a la Unión Cívica Radical. Su padre, Antonio de la Rúa Catani, había sido funcionario durante la gobernación de Amadeo Sabattini. Su madre, Eleonora Felisa Bruno Boeri, era hija de inmigrantes italianos. Fernando era el mayor y le llevaba 5 años a Jorge, quien había sido funcionario durante la gobernación de Eduardo Angeloz. Cuando llegó a la presidencia, Fernando nombró a su hermano como secretario general de la Presidencia, un cargo que ejerció durante casi un año y que debió dejar para asumir como ministro de Justicia y Derechos Humanos. 

Jorge de la Rúa falleció en 2015

A diferencia de Fernando, Jorge apoyó el Pacto de Olivos que firmaron Raúl Alfonsín y Carlos Menem, y fue convencional constituyente en 1994 impulsado por Alfonsín.

Si Fernando de la Rúa era “aburrido”, como se jactaba en los spots de campaña para la elección que terminó ganando en 1999, de su hermano Jorge tampoco puede decirse que haya sido un dechado de carisma: las crónicas de la época lo describen como un “cordobés parco, obsesivo por la perfección y brillantemente irónico”. Los hermanos nunca habían trabajado juntos hasta el moento en que Fernando asumió la presidencia, y según explicaba el diario La Nación de entonces la convocatoria a Jorge  simbolizaba “menos la afinidad política que el compromiso afectivo que los une”. 

En épocas en las que casi nada se escapa al alcance de internet, es imposible encontrar una foto de los dos hermanos De la Rúa juntos. 

Carlos, Eduardo y Munir Menem

Hijos de Saúl Menehem y Mohibe Akil, dos inmigrantes sirios que habían emigrado a la Argentina en la década de 1910, los Menem -tal como se castellanizó el apellido- marcaron el ritmo de la agenda política durante una década, pero su legado se continúa discutiendo aún hoy.   

Eduardo y Carlos Menem en la Quinta de Olivos

Carlos fue gobernador de La Rioja y presidente de la Nación. Durante su presidencia, su hermano Eduardo fue una pieza fundamental de su gobierno como presidente provisional del Senado, mientras que Munir era asesor de Carlos y le manejó la agenda durante casi 10 años. 

Con la llegada de un Carlos Menem patilludo y con aspecto caudillesco al gobierno en 1989 en medio de una crisis hiperinflacionaria, la prensa de ese momento hablaba sobre los tres Eduardos que moderaban al presidente: Eduardo Duhalde, con su armado en la provincia de Buenos Aires, Eduardo Bauzá, que supo ser a su turno ministro del Interior, ministro de Salud y Jefe de Gabinete, y Eduardo Menem, quien durante poco más de una década se desempeñó como presidente provisional del Senado. 

Munir Menem, en su última aparición pública

Los Menem se caracterizaron por tener perfiles completamente diferentes: todo el carisma que se le atribuía a Carlos Saúl, se le negaba a Eduardo, a quien en cambio se le reconocía una gran inteligencia y preparación para la función que ocupó: el padre de Martín Menem es autor de un tratado de Derecho Legislativo que aún hoy es utilizado en el Congreso de la Nación en las discusiones sobre su funcionamiento. Munir, por otra parte, tuvo un bajo perfil durante su paso por la gestión pública, evitando el diálogo con los medios.

La última aparición pública que tuvo Munir fue el 15 de mayo de 2009 en los tribunales de Comodoro Py, donde declaró ante el juez Ariel Lijo por encubrimiento en la causa AMIA. Al ex jefe de Unidad Presidente se lo acusaba de haber llamado al primer juez del caso, Juan José Galeano, para direccionar la investigación y abortar la “pista Siria”.
 



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