Apertura de importaciones de alimentos: ¿alcanza la medida para bajar los precios?

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El martes 12 de marzo, desde el Ministerio de Economía se comunicó que habrá mejores condiciones financieras e impositivas para las importaciones de alimentos y otros bienes de la canasta básica. Tal como venía advirtiendo desde hace unos días el ministro Luis Caputo y tras sus reuniones con referentes supermercadistas, aclaró que hay valores que quedaron desfasados en dólares y que apostarán a la importación para equilibrarlos.

El objetivo del gobierno sigue firme en la lucha para bajar la inflación y no dejan de recordarlo en cada entrevista que ofrecen. Por caso, Walter Morales de Wise Capital recuerda en su análisis del día de hoy que Caputo también viene remarcando que “cuando se disponga la libre competencia de monedas, se generará un shock que podría hacer colapsar la inflación“.

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Como los precios no vienen acompañando la baja que creen deberían tener los productos en góndola, es que el Gobierno da este paso de abrir importaciones a ciertos productos de la canasta básica, en realidad, flexibilizar el ingreso de productos. Para eso, se definió que el BCRA reduzca el plazo de pago de importaciones de alimentos, bebidas y productos de limpieza, cuidado e higiene personal.

De esta manera, ahora pasarán de un esquema de pago en cuatro cuotas a los 30, 60, 90 y 120 días a un plazo de pago en una sola cuota a los 30 días. Asimismo, se decidió suspender por el plazo de 120 días el cobro de percepciones adicionales del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y Ganancias.

Pero las críticas no se hicieron esperar. Por caso, desde la Unión Industrial Argentina (UIA) advirtieron por lo que consideran un trato desigual. “Mientras los productores nacionales deben pagar en 4 cuotas mensuales y con impuesto PAIS los insumos necesarios para la fabricación, los importadores de bienes terminados estarán exentos de impuestos y tendrán acceso total a las divisas necesarias en un solo pago a 30 días”, señalaron desde la central industrial que conduce Daniel Funes de Rioja.

La mirada de los economistas

Para el economista Carlos Rodríguez, el ex aliado de Javier Milei que ahora lo critica severamente en redes, explicó en un tweet reciente que el problema de Argentina no es sólo de índole impositiva y para eso apeló a un ejemplo concreto de un un bien de producción coreana y el valor que tiene en Argentina y en los Estados Unidos, a fin de mostrar que no todos son impuestos. 

“Una heladera coreana LG vale en CABA 10 veces lo que vale en USA. En ambos casos es importada de Corea. El arancel maximo en Arg. es 35% y el IVA es 21%. Eso da un diferencial de 63%. Pero la diferencia es de 900%. NO son los ARANCELES y NO es el IVA. Hay otras cosas…que no conocemos. No alcanza con decir que el vendedor es chorro. La Secretaría de Comercio (creo que aún existe) podría iluminarnos, de lo contrario abrir la economía seria al reverendo…”, indicó. 

En tanto, el economista Manuel Cerdan, analista de la consultora Invecq, consideró que la medida anunciada por Manuel Adorni en la mañana de ayer tendrá un impacto “marginal en el corto plazo”. 

Según el analista “puede afectar algo el nivel de precios del sector, pero la dinámica inflacionaria de los próximos meses dependerá principalmente de otras cosas”, y entre ellas enumeró: “Primero, cómo siga el realineamiento de precios relativos (salarios, tarifas, servicios, dólar), y segundo, qué se haga en materia cambiaria (cuándo y cómo se unifica; se acelera el crawling o hacen otra devaluación discreta)”.

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De todos modos, el analista de Inveq puntualizó que podría tener un impacto positivo y más rápido para las familias. “De todas formas, desde el punto de vista del consumidor, es beneficioso en tanto ofrecerá una mayor oferta y/o variedad de productos, además de que eventualmente podría haber menores precios.

Algo similar respecto de la ampliación de la oferta señaló Eugenio Marí, Economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso: “La apertura de la economía implica mayor competencia, y eso beneficia a los consumidores con más variedad y menores precios”.

Alimento importados

Sin embargo, en su análisis Marí también sumó a la pata productiva, al considerar que la medida también “beneficia a los productores, ya que no hay que olvidar que casi 80% de las importaciones son insumos productivos.  Por muchos años, Argentina mantuvo un modelo de economía cerrada, donde para importar se necesitaba una autorización del Estado, que regulaba quien importaba y cuánto. Obviamente eso generaba incentivos a la corrupción, pero además restringía la oferta en los mercados y perjudicaba a los consumidores y los productores. Bastaba con ir al supermercado y comparar con las góndolas en otros países para darse cuenta de que algo pasaba”, indicó el economista. 

Y detalló que a través del DNU, el gobierno terminó con las licencias no automáticas de importación y prohibió las restricciones cuantitativas para importar, lo que calificó como “un gran avance para un país que desde el año 2002 se vino moviendo con este tipo de restricciones”. 

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Para Marí estas trabas discrecionales eran lo más grueso en términos de proteccionismo comercial, pero no la única traba. “Aún queda una maraña de impuestos que encarecen los productos importados y restringen la competencia en nuestro mercado. Hay productos de la canasta básica del siglo XXI que tienen hasta 35% de arancel, impuesto PAIS del 17,5% y tasa estadística del 3%. A medida que el resultado fiscal de margen, es imprescindible ir eliminando estos impuestos para empezar a ser una economía más competitiva y aliviar el bolsillo de los consumidores”, indicó. 

Finalmente, se refirió al resto de la cadena de producción y no sólo a los bienes finales. “No hay que olvidar que estos mismos impuestos recaen, en muchos casos, sobre los insumos que usan las empresas argentinas, que entonces los deben comprar más caros”, dijo. Y señaló “A la hora de avanzar en la apertura económica no solo hay que avanzar en bajar los impuestos de importación sobre los productos finales, sino también sobre los insumos para justamente aliviar esta situación de los productores”, dijo. 

Los beneficios a las importaciones demuestran el fracaso de la política de precios

Por su parte, el economista Pablo Challú fue categórico en el análisis y apuntó a que los beneficios a las importaciones demuestran el fracaso de la política de precios: “Dicen que un ejemplo puede más que mil teorías. Si tenemos en cuenta lo que está ocurriendo hoy con la política de precios en la economía argentina, demuestra la sabiduría de ese dicho”.

El ex secretario de comercio Interior en el gobierno de Carlos Menem, aseguró que: “la medida de liberar o facilitar aún más las importaciones de alimentos y medicamentos, indican el fracaso de la política ensayada por el Gobierno en este sentido, con la esperanza de que con la competencia van a neutralizar cualquier aumento de precio que no correspondiera con los costos; hecho que, en la realidad, no se está manifestando, tal como lo reconoce el propio Gobierno con esta apertura irrestricta de las importaciones”

“Pero no sólo indica el fracaso de la política de libertad irrestricta y absoluta de precios – continuó el referente económico de Principios y Valores-, sino también los desequilibrios que se están dando en la política económica en general. Porque nada justifica que se abra la economía, incluso dándole beneficios impositivos extraordinarios a los importadores en dos de los sectores más competitivos de la economía nacional”, mencionó.

“Evidentemente la política de precios ha entrado en crisis, lo que también indica, en forma más profunda, la crisis de la economía en general”, finalizó Challú.





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